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La cultura pop de los ochenta en Regreso al futuro II

Regarder le film entier Retour vers le futur en version originale pour une immersion totale en anglais sur e-dutainment.

Regreso al futuro II es una película de viajes en el tiempo y, a la vez, un registro insólitamente completo de lo que los años ochenta esperaban y temían. Su futuro imaginado dice más de la década que lo produjo que de cualquier década posterior.

El 2015 de la película está ya en nuestro pasado, lo que le da una segunda vida para la que nunca fue diseñada. Verla hoy es un ejercicio doble: ver qué esperaban los ochenta y medir la distancia entre eso y lo que llegó.

Tecnología y aspiraciones de la década

Los monopatines voladores y los coches voladores son lo más recordado, y representan el apetito de la época por la libertad y la innovación. La película refleja una fascinación real por lo que la tecnología estaba a punto de traer y por la idea de que la movilidad podría volverse ilimitada.

Los ochenta produjeron el ordenador personal y la industria del videojuego, y el entusiasmo de la película no es inventado: la tecnología se leía ampliamente como motor de progreso y de libertad personal, con muy poco escepticismo asociado.

Lo que la película acertó mal es instructivo. Imaginó objetos físicos transformados —coches voladores, chaquetas que se secan solas, faxes en cada habitación— y se perdió por completo la red. La revolución real fue informativa y no mecánica, algo que casi nadie anticipó en 1989.

La familia como centro de la sociedad

La familia ocupa el centro estructural de la película. La relación complicada entre Marty McFly y sus padres, y las interacciones dentro de la casa McFly, reflejan los valores familiares dominantes del periodo, cuando la familia se describía rutinariamente como el fundamento de la sociedad.

El mecanismo de la película lo refuerza: las acciones individuales alteran el equilibrio familiar, y la trama depende de la responsabilidad dentro del hogar. Es una instantánea fiel del peso que la década daba a la unidad familiar.

La secuencia de 2015 va más lejos y muestra una familia McFly que ha fracasado en silencio. La debilidad del propio Marty —la incapacidad de rechazar un desafío— ha producido una vida adulta disminuida, y la película trata el carácter como aquello que determina el destino de una familia. Es una proposición muy ochentera, y conviene verla como proposición y no como hecho.

Roles de género y primeras señales de cambio

Los roles de género son típicos de los ochenta. Los personajes femeninos son mayoritariamente secundarios, mientras Marty y Doc Brown ocupan el centro.

Hay indicios de desplazamiento, sin embargo. Jennifer, incluso en un papel de apoyo, muestra iniciativa y curiosidad propias. Esas señales pequeñas apuntan a los cambios en la posición de las mujeres que las décadas siguientes harían explícitos, y son lo que permite leer la película como documento y no solo como entretenimiento.

El 1985 alternativo ofrece un contracaso interesante. Lorraine, en esa línea temporal, está atrapada en circunstancias de las que no puede salir, y la película trata su falta de opciones como algo espantoso, lo que sugiere que la década era más consciente de la restricción de lo que su narrativa corriente admitía.

La moda, proyectada hacia delante

Las chaquetas autoajustables y las zapatillas que se atan solas son moda de los ochenta imaginada en el futuro. Representan la imaginación expansiva de la época y su presupuesto de que el futuro sería sobre todo más cómodo.

La película capta con precisión la estética de la década —colores vivos, formas atrevidas y un gusto pronunciado por lo espectacular— y luego la traslada hacia delante, y por eso su versión del futuro se parece tanto a 1989.

El futuro imaginado de cada época hace esto. La ropa del film no es una predicción: son los ochenta llevando más de sí mismos, que es en lo que siempre acaba consistiendo un futuro proyectado.

El tiempo y las consecuencias de lo que hacemos

Marty y Doc viajan al futuro para impedir que ocurran cosas malas, y esa idea funcionó especialmente bien en una década marcada por la tensión de la guerra fría y la inquietud económica.

La película invita a pensar en el peso de las decisiones individuales y en cómo afectan a la vida de otros además de a la propia. Ese tema no ha envejecido, y es una buena demostración del cine funcionando como herramienta para pensar una sociedad y no para escapar de ella.

El 1985 alternativo es lo más oscuro que hace la trilogía. Un solo objeto en las manos equivocadas produce una ciudad arrasada, y la película se detiene lo suficiente para dejar claro que el mecanismo que permitió a Marty mejorar a su familia permite también destruirlo todo.

Revisitarla es una forma de entender qué valoraban y qué temían los ochenta, y una invitación a preguntarse qué dice de nosotros nuestra propia imagen del futuro.

Tres escenas que merece la pena revisar

El Cafe 80s. Un 2015 nostálgico de los ochenta. La película predijo la industria retro con más acierto que la tecnología.

La torre de Biff. La línea temporal alternativa, rodada como si fuera otra película. Fíjate en cómo cambia la paleta de color.

El solapamiento con la primera película. El acto final vuelve a escenas que ya has visto, desde ángulos nuevos. Es una pieza de construcción genuinamente difícil.

Notas de lengua

Diálogo cómico estadounidense rápido, con mucho argot de época repartido en tres marcos temporales. Intermedio alto; conviene ver antes la primera película.

El uso de argot fechado es una buena lección sobre lo deprisa que se mueve el inglés informal. Los personajes de 2015 usan un argot futuro inventado que hoy suena absurdo, mientras el vocabulario de 1955 y 1985 es real y datable: un recordatorio útil de que el modismo es la capa más cambiante de cualquier lengua.

Expresiones que merece la pena anotar:

  • «Chicken»: usado como insulto, cobarde; el detonante de Marty en toda la trilogía
  • «What’s the deal?»: qué pasa, o cuál es el problema
  • «Set things right»: corregir una situación que ha salido mal
  • «Butthead»: un insulto leve de época; útil sobre todo para reconocer cómo suena el argot caducado

Míralo en e-dutainment.

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